Esta cobertura ampara riesgos como fraude interno, malversación de fondos, robo, falsificación, abuso de confianza, transferencia fraudulenta de dinero, estafas electrónicas y delitos financieros, que pueden afectar seriamente la liquidez y reputación de una organización.
Es una solución clave para empresas que manejan efectivo, transacciones electrónicas, inventarios o información financiera sensible, ayudando a reforzar sus controles internos y a mitigar pérdidas inesperadas.